Cuando hablamos del amor, pareciera ser una pregunta absurda el suponer que éste tiene un costo, cuando muchos de nosotros simplemente lo damos o lo recibimos. Existen diferentes tipos de amor voy a referirme al amor de la pareja.
Existen inclusive también estilos diferentes para amar: amor erótico, de juego, amor fraternal, amor mixto o manía, amor pragmático y amor espiritual (Ágape).
Las primeras experiencias de vida relacionadas con el amor, pueden provenir desde nuestros propios
padres. ¿Fuimos concebidos mediante un acto de amor o fue más bien causalidad? Posteriormente, una vez que nacemos, las muestras de amor que nos dan: caricias, palabras de cariño, atenciones y cuidados físicos, van formando el apego y la autonomía, y esto nos servirá como un mecanismo para relacionarnos socialmente con las personas.
La importancia que la emoción del amor, de amar y de sentirse amados tiene para el desarrollo normal de la personalidad, particularmente en sus aspectos emotivos, se ha demostrado en numerosos experimentos.
¿Qué pasa si por alguna razón nos sentimos rechazados, o no amados?. Hacemos una inversión afectiva y emocional cada vez que queremos a una persona e invertimos emociones sentimientos y expectativas en el querer esperando retroalimentación y ser queridos. La dimensión afectiva del apego no es específica del ser humano; ha sido demostrada mediante experimentos con crías de mono, (Harlow).
Cuando nos sentimos enamorados difícilmente analizamos el costo emocional que tiene ese estado, es más, lo disfrutamos y más aún si la persona de la cual estamos enamorados nos corresponde o al menos sentimos que lo hace lo disfrutamos sobremanera. Sin embargo, enamorarse puede ser una conducta experimentada por uno solo de los miembros de la pareja, yo misma puedo estar enamorada de alguien y esa persona desconocerlo o ni siquiera importarle, si es que lo supiera. Nos enamoramos de los ideales, de las carencias afectivas propias o ajenas, de lo similar a nosotros, de lo diferente a nosotros y muchas veces también de lo que nos hace daño consciente o inconscientemente.
La química general del amor
Llegamos a pensar el costo del amor como una simple fórmula química y esto va mucho más allá. Ciertamente, cuando nos sentimos atraídos por alguien suponemos que existe algo interno que nos hace tener una percepción positiva a primera vista de la persona querida y puede ser que esta percepción positiva se mantenga hacia cualquiera de las cosas que el otro hace en el futuro.
Entonces la química del amor, afecta áreas a nivel psicológico, fisiológico, celular, social, espiritual, económico y más. La inversión psicológica
Pensar en el ser amado, respirar al ser amado, soñarle, encontrar en la calle alguien parecido, lugares asociados a él/ella, y pensar de tiempo completo en la pareja, es similar a lo que se le llama en psicología, “Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC)”. Así, actuamos pensando en el ser querido de forma compulsiva, repetitivamente e irracionalmente, la mayor parte del tiempo. Traemos mariposas en el estómago de tiempo completo.
Es una adicción completa de emociones, sentimientos y fantasías. Experimentamos emociones positivas: alegría, felicidad, aceptación, optimismo, sorpresa, entre otras, cuando activamos su presencia real o imaginaria. En estrecha relación con la parte fisiológica, experimentar felicidad inhibe los sentimientos negativos y favorece un aumento de la energía disponible aquietando pensamientos destructivos. Es por ello, los deseos intensos de querer estar constantemente al lado de la pareja, o de querer hablarle a altas horas de la noche o simplemente querer oír su voz.
En este sentido, sí la inversión emocional crece, y corremos el peligro que al desaparecer o fracturarse nuestras expectativas se derrumben en un fuerte choque psicológico, parecido al que experimentan los adictos con el síndrome de abstención, ante la ausencia del ser amado.
Otro de los riesgos de la inversión emocional, es que una persona se puede volver adicta a querer a otras y entonces hablamos de codependencia o la dependencia afectiva y emocional a otras personas.
La persona amada nos produce también un estress positivo al saber que le veremos pronto. Y un estado de ansiedad, al percibir que una hora pasa como si fuera un minuto a su lado.
La inversión social
En la parte social, el ser reconocido como uno de los miembros de la díada, conlleva a ser identificado por las personas cercanas (familiares o amigos) y lejanas (conocidos o extraños), como parte de un grupo, de una familia, de ser novios o simplemente pareja. Es contar con una nueva identidad. Ah!, tu eres la polola de…, eres la señora de…, eres el esposo de…, y así los dos son un mismo grupo.
De la misma manera, si pasas de estar solo a estar con alguien más es contar con una compañía, y ello significa la posibilidad de compartir o tener alguien con quien salir, de tener un posible futuro al lado de … (formar una posible familia), de tener un status social o económico, o de ser identificado como parte de un grupo de pertenencia (somos la familia …).
Si la inversión en conocer personas en este sentido se pierde, el impacto es dejar de ser parte de ese grupo al cual antes se pertenecía. La cohesión, la solidaridad del grupo, una posible competencia entre sus miembros, luchar por el poder, tener la capacidad de ser empático y entender al otro, contar con formas de resolver conflictos, tener planes de vida en común, son parte normal de la dinámica en pareja. Si estas áreas de convivencia entre ambos miembros transcurren sin dificultades, son observados frente a los demás como sí materialmente estuvieran en las nubes y mostrando una actitud socialmente más positiva ante los problemas de la vida. Se convierten en una pareja ejemplar o modelo. De lo contrario se convierten en la pareja conflictiva.La inversión en el área fisiológica
Experimentar cambios externos e internos forma una totalidad en la inversión de cuánto cuesta el amor.
Me detengo un momento en mis propias reacciones cuando creía que lo vería o cuando conversaba con él, ni siquiera por teléfono es decir, aun no teniéndolo en frente, me sucedían estas cosas:
- tensión muscular, sensación de vacío estomacal, sudoración en manos u otras partes del cuerpo, respiración acelerada o clavicular, boca seca, rubor en la mejillas, tensión en manos o pies (me volvía un poco torpe ante movimientos mecánicos o finos),
- se quitaba el hambre y se veía la vida de color de rosa
- aumentaba la presencia de pensamientos y fantasías obsesivas en relación a la persona amada, que no me produjeron depresión, pero a algunas personas les pasa, o enferman de amor.
- euforia y alegría aunados a sentimientos obsesivos acerca de él.
Entonces, un enamorado presenta una lucha constante entre pensamientos y sentimientos analizados recientemente a través del concepto de inteligencia emocional. Goleman (1997), señala al respecto: “Tenemos dos mentes, una que piensa y la otra que siente… la mente racional, es la forma de comprensión de la que somos típicamente conscientes: más destacada en cuanto a la conciencia, reflexiva, capaz de analizar y meditar. Pero junto a esta existe otro sistema de conocimiento, impulsivo y poderoso, aunque a veces ilógico: la mente emocional”.
Imaginemos a una persona enamorada, gastando la misma energía de forma similar a como lo hace un atleta de alto rendimiento, pero dedicado las 24 horas del día a entrenar. ¡El desgaste es impresionante!
Es por ello, que si estar enamorado se termina, produce efectos devastadores en las personas, al grado extremo de no tener deseos de vivir o dejar de creer en el amor. Se produce también, angustia, desasosiego, depresión, ansiedad, celos, tristeza, pesimismo, estress o stress malo, vacío existencial, pérdida de la autonomía, baja en el sistema inmunológico, aislamiento y rechazo social, síndrome de abstinencia, apego disfuncional, pérdida de identidad como pareja y disminución de la líbido entre otras cosas.
¿Entonces qué podríamos hacer?
- Estar consciente que el ideal, no existe, aunque al estar enamorado materialmente todo lo vemos positivo, minimizando las malas acciones de la persona amada.
- Aprender a desapegarse de las parejas pasando por una etapa de duelo.
- Estar consciente que en la inversión emocional, mientras más se invierte en ella y son más altas las expectativas, existe más riesgo a sufrir en caso de disolverse el vínculo.
- Pensar que invertir una relación afectiva es un acto voluntario y nadie tiene por qué cobrarnos posteriormente la factura.
- Saber que en caso de terminar una relación, si se produce el síndrome de abstención, se requiere el apoyo de un especialista.

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